Radio Ragga Morffa

 

Reflexiones:

 

Un género musical puede tener muchos artistas, pero solo algunos logran sobresalir. Y, entre quienes sobresalen, son aún menos los que consiguen permanecer durante largo tiempo en la escena.

En el caso de los artistas reparteros, esa permanencia prolongada no depende únicamente del talento, sino también, en gran medida, del trabajo de manejo y dirección de sus carreras.

Uno de los mayores problemas cuando un género se encuentra en pleno crecimiento es la relación entre manager y artista, especialmente dentro de la cultura cubana, que durante décadas no estuvo familiarizada con muchas de las dinámicas comerciales y contractuales propias de la industria musical capitalista.

Por esta razón, dentro del Reparto hemos visto repetirse algunas de las historias que ya se vivieron anteriormente en Puerto Rico durante el desarrollo de su movimiento urbano.

Por un lado, tenemos artistas muy jóvenes, muchas veces sin conocimientos sobre leyes, contratos, derechos, regalías o el funcionamiento general de la industria musical. Por otro, encontramos managers que también están comenzando sus carreras y que no siempre poseen una visión global de las diferentes formas de desarrollar, representar y administrar la carrera de un artista bajo contrato.

Esta combinación de desconocimiento, sumada a posibles situaciones de aprovechamiento —que pueden producirse desde cualquiera de las dos partes—, crea una dinámica complicada que termina retrasando los procesos entre managers y artistas.

Cuando una relación de trabajo se rompe, no solamente se pierde tiempo en discusiones, separaciones y reorganización de equipos. Muchas veces también se detienen lanzamientos, proyectos, colaboraciones y estrategias que ya estaban en marcha.

Y cuando estas situaciones comienzan a repetirse entre diferentes figuras de una escena que todavía está creciendo, el problema deja de afectar solamente al artista o al manager: termina disminuyendo también la velocidad de crecimiento del propio género.

 

 

Yomil y Un Titico unen dos generaciones de la música urbana en “Me sigue”

 

Yomil y Un Titico ya estrenaron el video oficial de “Me sigue”, una colaboración que reúne a dos artistas consolidados pertenecientes a momentos diferentes de la música urbana cubana.

Yomil viene de la generación del reguetón cubano y, aunque su carrera nació dentro de ese movimiento, con los años ha trabajado repetidamente con el sonido del Reparto. Un Titico pertenece a una generación posterior y forma parte de la segunda gran etapa de artistas que ayudaron a consolidar el género.

La producción musical está a cargo de DJ Wongk, colaborador habitual de Yomil, mientras que el audiovisual vuelve a contar con el trabajo de El Cartel, estudio con una larga trayectoria dentro de la música urbana cubana.

El video mantiene una dinámica rápida, con cambios constantes entre las escenas de los artistas, las modelos y una multitud que rodea los vehículos y parece representar a un público tratando de acercarse a las estrellas que viajan dentro de los carros. Esa sensación de movimiento acompaña bien el ritmo del tema y mantiene el audiovisual en constante avance.

Hacia el final aparece además una imagen clásica dentro del lenguaje visual de la música urbana: una chica colocada frente a los vehículos justo antes de que comiencen una carrera ilegal por las calles de la ciudad, cerrando el video con una referencia directa a ese imaginario de velocidad, autos y competencia.

Musicalmente, “Me sigue” también recupera una práctica que Yomil ha utilizado en otras ocasiones: tomar como referencia una melodía reconocible de la música estadounidense y llevarla hacia su propio terreno sonoro.

Más allá del estreno, la colaboración resulta interesante por el encuentro generacional que representa. Yomil llega desde la escuela del reguetón cubano, Un Titico desde una etapa posterior del Reparto, y ambos terminan compartiendo un tema que vuelve a demostrar hasta qué punto las distintas generaciones de la música urbana cubana continúan cruzándose.

Chat Online